'Queendom': el drag como práctica política en la Rusia de Putin
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| Fotograma de Queendom, con la fotografía de Ruslan Fedetov. |
Por José García
Rodada en 2023 por Agnnia Galdanova, en una coproducción franco-norteamericana, Queendom es sin duda una de las propuestas más devastadoras del Ciclo de Cine Queer que organiza este fin de semana en Cádiz el festival Andalesgai, promovido por la Fundación Triángulo.
Una narración cinemagráfica de personaje, en formato documental, donde la cámara apenas se aparta en sus 98 minutos de duración de la protagonista Gena Marvin, activista queer de 21 años, que utilizó una forma de práctica drag poco habitual en Occidente para desafiar al régimen de Vladimir Putin en un contexto político de prohibición de todo lo que pudiera considerarse propaganda lgtbi.
Filmada en gran parte con planos cortos, que permiten una mayor recreación cinematográfica en el personaje, Queendom nos acerca las performance que Gena sube a las redes o traslada a los espacios más inusitados de la vida diaria en su pequeño pueblo de Magadam o, después, en Moscú, cuestionando en cada acto cotidiano el binarismo de género impuesto en la sociedad rusa desde la misma cúspide del poder del Estado.
En su trayectoria, es expulsada de un supermercado local por su "peligro" para niños y ancianos, es retenida a la entrada de un parque moscovita, es expulsada de la Universidad, es arrestada en una manifestación contra la guerra de Ucrania. Gena parece ocupar un no-lugar en la sociedad rusa, empeñada en mostrarle que su propuesta de vida es allí una simple utopía, al tiempo que es grabada en todas partes por curiosos ciudadanos motivados por una conciencia fotográfica depredadora y es censurada continuamente, sobre todo, por su abuelo, que no entiende que no oriente su vida a nada económicamente provechoso.
Tras su detención en la protesta por la guerra de Ucrania, Gena toma el único camino que le queda: el exilio en París, donde acaba consiguiendo el asilo político. Pero sigue sin ser una película con final feliz, como lo sería otro de los filmes que más han dado que hablar en este Ciclo de Cine Queer de Cádiz, Maspalomas, una producción española que a pesar de adentrarnos en el laberinto del envejecimiento en la cultura gay durante todo su desarrollo acaba con una especie de oda al goce de vivir. Queendom, por su parte, finaliza con Gena deambulando por las calles de París en una encarnación sanguinolenta de los desastres de la guerra. Un testimonio desgarrador. El saldo de una vida contra las normas en un régimen autocrático.
El Ciclo de cine Queer de Cádiz ha traído a la ciudad durante tres días numerosas propuestas cinematográficas de diferentes localizaciones geopolíticas, formatos cinematográficos y experiencias de vida lgtbiq+: Siete cortos que van desde el drama histórico hasta la poesía visual, películas de ficción como la española Maspalomas o la keniata Rafiki y otros títulos como Young Hearts o Layla. Un esfuerzo muy plausible de la Fundación Triángulo por descentralizar el Festival de Cine Andalesgai que viene celebrando desde hace unos años en Sevilla y que, ahora, con su carácter itinerante, se confirma como una de los proyectos cinematográficos más relevantes del país en el ámbito de la diversidad sexual y de género.
c. itsmgráfici

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